Ensalada de rúcula con parmesano
Ensalada fresca y ligeramente amarga de rúcula con láminas de parmesano, nueces y un aliño de limón y aceite de oliva virgen extra.
- En la cocina
- 12 min
- Con las manos
- 10 min
- Raciones
- 4
- En la nevera
- 2 días

IngredientesPara 4 raciones
- 160 gRúcula
- 80 gParmesano
- 60 gNuez
- 5 cucharadasAceite de oliva
- 2 cucharadasZumo de limón
- ½ cucharaditaSal
- 1 pizcaPimienta negra molida
Por ración
| Energía | 352 kcal |
|---|---|
| Proteína | 10,5 g |
| Hidratos de carbono | 4,2 g |
| Grasa | 34 g |
| Fibra | 1,6 g |
Cómo se hace
- Revisa la rúcula hoja por hoja y descarta las que estén mustias o amarillas. Ponla en un bol grande con agua fría durante 2 minutos para que se hidrate y se vuelva crujiente. Escúrrela bien y sécala con papel de cocina o con una centrifugadora de ensalada hasta que no quede humedad visible.
- Rompe las nueces con los dedos en trozos irregulares de tamaño mediano, ni muy grandes ni muy pequeños. Resérvalas.
- Con un pelador de verduras o un cuchillo bien afilado, corta el parmesano en láminas finas directamente del bloque. Deben ser virutas irregulares, no dados ni rallado: así aportan textura y se funden ligeramente en boca con el aliño.
- Prepara el aliño en un cuenco pequeño: mezcla el aceite de oliva virgen extra con el zumo de limón, la sal y la pimienta negra. Remueve con un tenedor durante 30 segundos hasta que emulsione ligeramente y la sal se disuelva. Pruébalo: debe ser ácido y redondo a la vez.
- Coloca la rúcula seca en el bol de servicio. Vierte el aliño por encima y mezcla con suavidad usando las manos o dos cucharas grandes, asegurándote de que todas las hojas queden impregnadas sin romperlas. La rúcula debe brillar pero no estar encharcada.
- Reparte las nueces por encima de forma uniforme y distribuye las láminas de parmesano sin amontonarlas. Sirve de inmediato: la rúcula aliñada se marchita en pocos minutos.
Para guardar
No congela bien. Para recalentar: No procede. Consumir en el momento.


